miércoles, 8 de agosto de 2012

Leyendo carros


Nuestro vehículotiene algunos fines que van más allá de la movilización. Por ejemplo, la músicaa todo volumen, es muy común ver una gran instalación de parlantes de tres mildólares en carros de cinco mil; elpropósito de la “transportación” ahora cambió a querer llamar la atención. Por suerte, estas cosas no ocurren todos los días, de lo contrario habría más quejas por bulla que por robos.

Lo quesí es de todos los días es leer una que otra frase pegada en algún lugar de los vehículos como “ME DICEN EL BACAN”. Ok,gracias por la aclaración.

Lospocos segundos que nos da el semáforo en rojo nos da tiempo a leer unas cuantascosas que resultan a veces graciosas, algo que nos dicen más de su dueño,porque se tomaron en serio lo que les decían en la escuela de que “las cosas separecen a su dueño” y en su mayoría lo que nos muestran es algo más que unas palabras,es su vanidad. Cada vez estamos más expuestos a lo que somos.



“APURADOMADRUGUE”, el chofer de este taxi nos está dejando en claro que le vale un pitorecoger a gente en plena luz verde, o a lo mejor darle a quien esté atrás de éluna sugerencia para su vida.

Así encontramosla “poesía” en las calles, en los semáforos y en uno que otro carro que quiereser leído por quien esté en el camino.
El semáforo cambio a verde, seguiré leyendo carrospara ver si encuentro alguno que me convenza y ponerlo en el mío.



Por Olga Rendón

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