miércoles, 29 de agosto de 2012

La Ley y sus restricciones


La Comisión de Tránsito del Ecuador desde éste jueves 23 de agosto comenzó en la provincia del Guayas con los operativos de control por exceder el límite de velocidad permitido en las diferentes calles y avenidas. 

http://www.youtube.com/watch?v=phDMWQq2G-M&feature=youtu.be

Por Luis Pedreros, Olga Rendón y Noelia Córdoba



La ronda del vigilante



Causa admiración ver la forma en que conductores de vehículos, en general, irrespetan la vida ajena, inclusive la de los mismos vigilantes de tránsito. Tenía que llegar rápido al trabajo pero el semáforo en verde no me ayudaba mucho. Levante mi brazo esperando que un taxi me hiciera caso pero no fue sino hasta varios minutos, mis ansias me comían. Por fin uno me ve, se detiene, es uno de esos carros con vidrios polarizados, me subo al “vuelo”.  Luego de unos segundos de viaje me lamente por no esperar otro taxi. Este señor conducía de la misma manera que me subí. En el interior del vehículo parecía que había anochecido en un segundo, cortinas cubriendo las ventanas, luces de chongo por los costados, mientras le decía a donde me dirigía, pensaba: será que le falta un tornillo a este taxista, no percibe que el olor a gasolina era más fuerte que el perfume que llevaba puesto.

El carro alegórico que me transportaba llamaba la atención no sólo de todo aquel que tenía la “dicha de verlo” sino también de los vigilantes de tránsito.  De esos que aparecen por arte de magia en las esquinas, aquellos a los que llaman “buitres” y no por su aspecto sino por su proceder, con ciertas excepciones, pero era de esperarse este carro no debería de haber aprobado  ni la matriculación del 2009.  Cruzó la calle y apareció el semáforo en rojo, al conductor le causó fastidio, para mí fue una luz de esperanza, era el momento que había esperado, no lo podía desaprovechar se detiene y me mira diciendo: niña vienen los vigilantes, esperé que se acercaran y abrí la puerta como quién escapa de un secuestro express.  

Tras el último accidente que pude ver en las vías, no quería ser parte de las estadísticas, me baje, no lo dude, sintiendo pena por el taxista, el del casco blanco venía con paso lento pero seguro, era como predecir el futuro, ya imaginamos cómo terminará esto, pero no puedo esperar a verlo, mejor vuelvo a sacar mi brazo, ojalá esta vez sí pueda llegar a mi destino.

Por Olga Rendon M.

martes, 21 de agosto de 2012

La calle, buen lugar para vender

El semáforo es el puesto de trabajo para miles vendedores informales. Según la Dirección de Aseo Urbano y Rural y Mercados del Municipio de Guayaquil, en las calles de la urbe existen entre más de 1.500 y 1.800 comerciantes informales.

Miguel Matute es uno de ellos, que todos los días acude a trabajar a la Avenida Las Monjas y Víctor Emilio Estrada, el comenta que vende desde frutas, gafas, carteras, cargadores de celular para carros, relojes, todo que sea de gran necesidad para las personas que transcurren por ahí.

También dice que `lo que más se me vende son las frutas, grosellas, mango y cargadores de celular porque al conductor en el momento que se enciende el semáforo siente la necesidad de adquirir cualquier elemento que vendo´´.

La mayoría de los vendedores informales, se encuentran por las principales calles del puerto principal como el sector céntrico de Guayaquil, la bahía, el mercado Central y Sur; la avenida Machala, Pedro Pablo Gómez, Urdesa, Avenida Las Américas, Parque Victoria (Quito entre 10 de Agosto y Clemente Ballén), Atarazana; entre otras calles.

Miguel al igual que demás vendedores ambulantes, acuden a las calles a vender porque esa es su única opción, en lo que pueden trabajar para llevar el pan de cada día a sus hogares.